domingo, 10 de abril de 2011
Amor y violencia en las familias
miércoles, 23 de marzo de 2011
El duelo en la infancia
El tema de la muerte por lo general es un tema muy complicado para hablarlo, ya que nos trae recuerdos dolorosos y el temor de nuestra propia muerte. Sin embargo, es un acontecimiento inevitable en nuestra vida. Vida y muerte siempre relacionadas. La muerte es nuestra única certeza y nuestro acto más íntimo.
Cuando una persona muere toda la familia se ve afectada, comienza una nueva restructuración dentro de la misma, se realizan diferentes rituales fúnebres, se reúne la familia , dialogan y se ponen de acuerdo de lo que harán (en el mejor de los casos) pero en ocasiones a los niños no se les hace partícipes, pareciera que quisiéramos protegerlos de algo tan dolorosos por lo que evitamos en la medida de lo posible que se enteren y que vean a la familia llorando, tristes, etc. Este aislamiento los niños lo pueden vivir como rechazo, además que causa angustia el no saber que es lo que ocurre, ver que todos lloran o que todos sus parientes están reunidos y el no forma parte de ello y no sabe que pasa. Y como el niño en todo momento necesita afecto, puede confundirlo como falta de afecto y causa mucha confusión en el niño.
Además que también extraña a la persona que murió sobre todo si es alguien cercano, como los abuelos, hermanos o padres.
Es importante incluir a los niños en todo el proceso de duelo de la familia, las reuniones, las ceremonias y rituales fúnebres, en la medida que se le hable al niño de la muerte y se le explique en término entendibles para él, disminuirá la angustia y en próximos cercamientos ante la muerte estará más tranquilo.
Existen varios casos clínicos donde las personas con enfermedades psiquiátricas, durante la infancia murió uno de los progenitores, o tuvieron una perdida familiar importante, se entiende que estos niños no tuvieron ayuda psicológica y no pudieron elaborar el duelo. Es por ello que es muy importante considerar llevar al niño a terapia para que pueda elaborar un duelo sano.
A veces cuando un niño no reacciona ante la muerte de un familiar, por el contrario, se porta bien, está tranquilo, juega, no llora, no hace berrinche, lo adultos piensan que lo tomó tan bien que el niño se porta muy tranquilo, es por lo que se confían y creen que el niño es maduro y por eso lo tomó así. Estas conductas no son propias de un duelo sano, es considerado un duelo patológico, él niño por naturaleza e instinto se sentirá desprotegido ante la muerte de un progenitor por lo que es normal y sano que lloré, haga berrinches y pida el regreso de alguno de ellos. Y así elaborar el duelo y pueda despedirse.
Otro punto importante en el duelo en la infancia es que como el niño está en proceso de desarrollo, emocional, cognitivo y físico, los niños elaboran duelos intermitentes, cuando tenga 6 años las dudas y creencias son muy diferentes a un niño de 8 años por lo que los padres deberán estar atentos de cualquier cambio en el comportamiento del niño para solicitar ayuda psicológica durante todo su desarrollo.
Y durante el duelo es crucial abrir canales de comunicación dentro de la familia, ya que por las características cognitivas del niño, a veces sienten que ellos son responsables de la muerte del familiar, se sienten culpables de no entender bien que pasa por lo que puede generar angustia. Así que si la familia se comunica, muestran sus sentimientos, los niños no se sentirán solos ante la perdida y entenderán que ellos no son culpables de lo sucedido. Podrán expresar sus sentimientos y conocer el de su familia, bajo el enfoque tanatológico la perdida de un ser querido puede traer también cosas buenas, un crecimiento personal, acercamiento con la familia.
viernes, 9 de julio de 2010
Los niños son niños
En muchas ocasiones me preguntan los padres en consultorio y fuera del él, sobre el comportamiento de los niños, en ocasiones existe la demanda de bibliografía, para poder entender las etapas de los niños, en otras, un libro práctico donde explique de forma corta, clara y global las características de los niños.
Ciertamente existe una basta bibliografía al respecto, y bajo varias corrientes psicológicas. Son libros que además que son teóricos, por lo general los autores son especialistas por áreas y los padres no quieren ser terapeutas de un problema específico de la psique humana. Quieren poder entender a sus hijos, saber que están haciendo las cosas correctamente.
Es por ello que además de consultar bibliografía de los temas de su interés, los invito a hacer remembranza de su propio infancia.
Es decir, sobre los juguetes favoritos, los juegos favoritos, tu comida favorita. Que era lo que más te gustaba hacer en la escuela, las cosas que te daban miedo, las cosas que no te gustaban o que te aburrían. Que sentías y pensabas cuando te regañaban, que sentías cuando creías que algo era injusto. Cuándo veías cosas y no entendidas como te sentías. Como veías el mundo, todo era enorme, las mesas, sillas, casas, jardines, parques, etc., nuestra propia complexión y tamaño físico es un factor importante de cómo percibimos el mundo.
Recordar las cosas, acciones, pensamientos y sentimientos, es un ejercicio clave para entender a los niños. Cuando éramos niños todo era juego, la comida, la escuela, las reuniones familiares, la fantasía era un personaje importante en nuestras vidas. Con esto no niego la parte triste, frustrante, de miedo y angustia, cuando éramos niños no teníamos suficiente conocimiento para entender cosas y si Lo hacíamos en ocasiones era de forma transformada.
La invitación a hacer este ejercicio es que además de poder entender a los niñ@s , también ayuda a ser empáticos con ellos y así lograr desempeñar una paternidad asertiva, es decir, además de cumplir las necesidades básicas de los niños, es que ellos se den cuenta y sientan que son entendidos, escuchados y amados. Es importante tener en cuenta que no sólo cuidarlos es parte de la paternidad, sino que los niñ@s tengan la certeza de ello. Y así fomentar el autoestima y su seguridad.
Los niños son niños como nosotros lo fuimos, no hay claves secretas, el secreto está en ser empáticos con ellos, escucharlos, observarlos y conocerlos, responder a sus necesidades, guiarlos, cada cabeza es un mundo, cada niño es un mundo maravilloso que descubrir, cuidar, proteger y amar.